Los honorarios médicos y paramédicos que pagás de tu bolsillo son deducibles del Impuesto a las Ganancias: consultas con médicos de cualquier especialidad, odontólogos, psicólogos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, análisis y estudios clínicos, internaciones y cirugías, tanto tuyos como de tu grupo familiar a cargo. La regla de cálculo es doble: se computa el 40% de lo facturado, y el total deducido no puede superar el 5% de tu ganancia neta anual.
Hay una condición clave que descalifica muchos tickets: la deducción aplica sobre honorarios efectivamente facturados y no reintegrados. Si la prepaga te reintegró una parte de la consulta, solo podés deducir el 40% de la parte no reintegrada. Y los medicamentos de farmacia no son deducibles — es el error más común: la ley contempla servicios de asistencia médica, no la compra de remedios, salvo los que forman parte de una internación facturada.
El requisito documental es la factura del profesional o del centro médico, con CUIT, fecha y monto. Las facturas de médicos suelen ser electrónicas y quedan registradas en ARCA a tu nombre — lo que significa que ya existen en el sistema y solo falta que alguien las cargue en tu F.572. Ese "alguien" históricamente fuiste vos, comprobante por comprobante, en la categoría "Gastos médicos y paramédicos" del SiRADIG; hoy desgrava.ar las detecta en ARCA, las clasifica con IA y las presenta automáticamente.
En el simulador de abajo podés cargar lo que gastás por mes en consultas y tratamientos, junto con tu sueldo bruto. El cálculo aplica el 40% y el tope del 5% de tu ganancia neta real — no un porcentaje teórico — y te muestra la devolución anual estimada en pesos. Si además pagás una cuota de prepaga, cargala en su propia categoría: prepaga y honorarios médicos son deducciones distintas del F.572, cada una con su propia regla, y conviene aprovechar las dos. La combinación de ambas es, para la mayoría de las familias, la segunda fuente de devolución más grande después del alquiler.